Ser especialista en marketing de contenidos no es fácil. Y, te lo adelanto, no será más sencillo en los próximos años. El trabajo es hoy por hoy duro y, a medio plazo, nada va a cambiar. La tecnología, las aplicaciones, no permitirán llegar a todo, a todos, en todo momento o en el preciso momento. Pero hay un principio de transformación que se está larvando.

Trabajar duro en la proyección de las marcas, con constancia, y con estrategias bien orientadas y pautadas seguirá ofreciendo visibilidad y reconocimiento.

Adiós a los fuegos artificiales

La viralidad de los contenidos no se verá favorecida por las acciones espectaculares, por la controversia que arrastren, sino por argumentos más fáciles de manejar y de entender por los usuarios: la utilidad, la veracidad y el interés de los contenidos.

Contenidos realmente memorables

El quid de la cuestión no será crear contenidos que resuenen, que generen impacto, pero que luego se olviden, sino desarrollar ideas que dejen huellas, que se mantengan en el tiempo y que sean el apoyo de un legado.

Contenidos que puedan ser abrazados por una audiencia que valorará la autenticidad. El objetivo no será robar las emociones rápidas al público sino darle una oportunidad para pensar por sí mismo.

Como ves se trata de revertir el penoso espectáculo en el que ha caído la comunicación social, a todos los niveles, y recuperar un sentido y una certidumbre. De lo que se trata es de romper con la letra de lo que dicen los manuales de estrategias de marketing de contenidos.

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Audiencias proactivas contra fans sometidos

De lo que se trata es de crear audiencias proactivas y no fans guiados por estímulos. Fans que no piensan y a los que se les invita a consumir.

Los clientes motivados por un propósito sensato elegirán las marcas en función de cómo se posicionan las marcas con respecto a problemas sociales y medioambientales. Si son inclusivas o no, en todos los ámbitos. Ya lo estamos viendo.

Y es que el público tiene muchas maneras de comprobar si una marca es sincera o no. Nunca en la historia ha habido tantos canales de comunicación y de información personales como en la actualidad. Ahí está el desarrollo exponencial de canales de YouTube y del formato podcast que las audiencias perciben como más auténticos.

Las marcas tienen que ser como se espera que sean y dicen que son. Y la pandemia del COVID-19 no ha hecho más que acelerar este proceso de toma de conciencia.

¿Ves el proceso de la misma forma?


«El contenido no es el rey es un reino que hay que saber administrar».


Sergio Suárez, Contentsmanía.

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