Hablemos de ejemplos de marketing de contenidos. De marketing de contenidos muy, pero que muy bien hecho. ¿Qué es lo que hace que el marketing de contenidos sea efectivo y realmente marque diferencias? La respuesta corta es que rinda económicamente como se espera o que mejore exponencialmente la visibilidad de digamos una marca.

En todo caso, el marketing de contenidos tiene un lado incómodo para las empresas. Seguro que te das cuenta. Se exponen ideas y argumentos online esperando que el público responda. Y, si éste no interactúa en la medida de lo que se presupone, se pone en evidencia que la marca no genera atracción. Y esa evidencia pública puede dar pavor a los directivos.

Marketing con contenidos desconectado

Pueden sacar la conclusión de que han pagado por una campaña de marketing que ha mostrado al mundo que su marca no conecta con los usuarios y que no tiene tirón. El marketing de contenidos, como ves, tiene el potencial de hacer vulnerables a las marcas.

Pero el marketing de contenidos funciona si se está dispuesto a arriesgar. Y arriesgar significa, por ejemplo, innovar o ser muy creativo.

Marketing con contenidos.

Si albergas tus dudas sobre la efectividad, fíjate en uno de esos ejemplos de marketing de contenidos clásicos que rompieron moldes arriesgando el prestigio de las marcas con ideas disruptivas. Y que, finalmente, alcanzaron sus objetivos.

Vamos a echar la vista atrás a lo que fue una campaña de Coca Cola con nombre propio. Nunca mejor dicho.

Campaña ‘Comparte una Coca-Cola’

Tienes que acordarte. Fue una campaña de Coca Cola denominada así, ‘Comparte una Coca Cola’ que buscaba personalizar sus productos, botellas en varios formatos y latas. ¿Cómo? Pues colocando en la etiqueta un nombre de persona.

Coca Cola eligió los nombres más populares en cada uno de los países en los que se comercializaban sus productos. El resultado fue que el público podía ver su nombre, o el de una persona conocida, en cada botella.

La marca comenzó su campaña en Australia para sondear cómo podía repercutir en las ventas. Se eligieron los 150 nombres más repetidos en el país y las ventas se dispararon. Tanto, que quedó claro que estaba tardando en llevar la idea al resto de países.

La campaña de marketing de contenidos de Coca Cola reproducía en el ámbito físico un concepto que la publicidad digital llevaba tiempo explotando con el marketing programático.

Por otro lado, la campaña apelaba a la vanidad de cada cual. Hacía sentir único y especial a los consumidores, pareciendo que la botella de Coca Cola la habían envasado para cada uno.

Voy a los datos. Algunas estadísticas dicen que el 74% de los clientes valoran mucho que los productos que compran, o que están dispuestos a comprar, tengan algún tipo de personalización.

¿Qué puedes aprender de esta campaña?

Bueno, que los clientes son, ante todo, personas. Con emociones propias que necesitan ser satisfechas. Conectar con los usuarios a nivel emocional y hacerlo bien con marketing de contenidos, como ves, tiene premio.

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“En una cacofonía de malos contenidos, una historia brillantemente contada puede marcar tendencia.”

Sergio Suárez. Contentsmanía.